La luz UV puede afectar a la estabilidad y el rendimiento de materiales sensibles mucho antes de que lleguen a la siguiente etapa del proceso. Saber dónde puede producirse la exposición y elegir la barrera adecuada ayuda a proteger la integridad del producto durante el almacenamiento, la manipulación y el transporte.
La luz ultravioleta (UV) es una radiación electromagnética con longitudes de onda de entre 100 y 400 nm. Contiene más energía que la luz visible y puede desencadenar reacciones químicas en materiales sensibles a ella.

La luz solar es la fuente de radiación UV más conocida, pero los materiales también pueden estar expuestos a luz UV procedente de fuentes artificiales. Dependiendo del material, la longitud de onda, el tiempo de exposición y la intensidad, esta exposición puede provocar degradación, decoloración, curado o cambios en otras propiedades críticas.
Para los fabricantes que manipulan productos farmacéuticos y químicos finos sensibles, la cuestión práctica no es simplemente si un material es sensible a la luz, sino dónde y durante cuánto tiempo puede quedar expuesto durante el llenado, la manipulación, el almacenamiento y el transporte.
Evitar por completo la exposición a la luz UV no siempre resulta práctico. Los materiales pueden desplazarse entre áreas de producción, permanecer almacenados en almacenes, transportarse entre plantas de fabricación o clientes y encontrarse con distintas condiciones de almacenamiento y transporte durante el recorrido.
Una barrera UV eficaz proporciona una capa adicional de protección alrededor del material cuando el control del entorno exterior es limitado.

Los envases opacos pueden reducir considerablemente la cantidad de luz UV que llega al contenido. Sin embargo, el nivel de protección depende del material, el colorante y la concentración utilizados en el envase.
La sensibilidad a la luz rara vez se presenta de forma aislada. Un mismo material también puede necesitar protección frente a la humedad, partículas extrañas, manipulaciones no autorizadas o daños físicos. Los materiales peligrosos pueden plantear además requisitos adicionales de transporte y certificación.

Por ello, la selección del envase debe tener en cuenta todo el recorrido del material y no únicamente una propiedad de barrera.
Para un material sensible a la luz UV, conviene plantearse las siguientes preguntas:
Considerar estos requisitos en conjunto ayuda a determinar qué configuración de envase protege mejor la calidad del producto y facilita una manipulación fiable en toda la cadena de suministro.
CurTec ofrece bidones con tapa roscada y botes Packo con protección UV para materiales que necesitan protección frente a la luz UV con longitudes de onda de entre 200 y 400 nm.
Bidones de protección UV
Botes de protección UV
Dependiendo del formato del envase, la protección UV puede combinarse con otras características que contribuyen a preservar la integridad del producto y garantizar una manipulación segura, como protección frente a la humedad, evidencia de apertura y certificación ONU para sólidos peligrosos.
Cada material sensible a la luz tiene sus propios requisitos de estabilidad, manipulación y cadena de suministro. CurTec le ayuda a transformar esos requisitos en una solución de envasado que preserve la integridad del producto desde el llenado, pasando por el almacenamiento y el transporte, hasta la siguiente etapa del proceso.